Crónicas

ALCORTA: UN BASURAL EN ENTREDICHO / Jorge Cadús
POSTALES DE LA QUEMA

Como tantos pueblos y ciudades de la provincia, la localidad de Alcorta se debate entre los problemas que genera la continuidad del basural a cielo abierto -a pocos kilómetros del casco urbano- y lo oneroso de las salidas alternativas que se proponen desde el ámbito legal. Una larga crónica que hunde sus raíces en los comienzos de la historia moderna en estos arrabales: dónde y cómo disponer de las toneladas de basura que -diariamente- generamos todos.


VERTEDEROS
Cuenta Angel Prignano, presidente de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores, en su libro "Crónica de la basura porteña. Del fogón indígena al cinturón ecológico": "Al fundar la Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires el 11 de junio de 1580, Juan de Garay ubicó la Plaza Mayor en la mitad oeste de la actual Plaza de Mayo, es decir entre Rivadavia, Bolívar, Hipólito Yrigoyen y Defensa, y reservó la manzana contigua hasta Balcarce para levantar el fuerte. Construido con tierra apisonada sobre la base de una planta más o menos cuadrangular de 150 varas de lado, (el fuerte) estaba rodeado por un foso inundable y contaba con una muralla perimetral, cuatro bastiones, ocho piezas de artillería y un puente levadizo. Aquel foso inundable -raramente colmado por las aguas- muy pronto comenzaría a transformarse en depósito de cuanta basura generaba la incipiente aldea, pues la soldadesca y los primeros colonos no encontraron mayor comodidad que echar allí sus desperdicios".
Así, de ese modo cómodo y hasta natural, nacía el primer vertedero de basura de historia en estos arrabales del mundo, tal y como los conocemos todavía hoy. Toneladas de basura multiplicándose, negociándose y circulando: acumuladas, enterradas, quemadas, recicladas. Un circuito donde puede trazarse, también, una crónica posible de nuestras comunidades.

LA ÚLTIMA QUEMA
Un chispazo en la oscuridad de la medianoche, en el lugar exacto donde el viento puede hacer correr la timidez inicial de una llama, convertirla en quema. Después, alguien pega una pedaleada rápida hasta el pueblo, para llegar antes que el resplandor estalle. Alguien madruga, dispone sus enseres, huele y da el aviso. Alguien levanta la mirada y distingue la negra columna partiendo en dos el ventanal del horizonte. En la madrugada del último miércoles 7 de septiembre, la quema volvió a arder: el basural a cielo abierto de Alcorta vomitó una vez más su densa bocanada de humo sobre el pueblo.

El referente del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Alcorta, Sergio Cirucich, detalló entonces el trabajo desarrollado por esa delegación, que incluyó tres días de labor; al tiempo que puso cifras exactas en relación al combate del fuego desatado: "utilizamos 1.000.000 de litros de agua, 250 litros de combustible, además de dos batanes de combustible utilizados por los Bomberos Voluntarios de Máximo Paz. A todo eso tenemos que agregarle también el gasto de la Comuna de Alcorta, que tuvo que pagar horas extras al personal que controló el operativo de tránsito sobre Ruta 90".

La secretaria de Medio Ambiente de la comuna local, ingeniera Fabiana Nerli, puntualizó también la situación en que se encuentra ese vertedero a cielo abierto ubicado a pocos kilómetros del pueblo, sobre la Ruta Provincial 90: "a partir de los controles que tenemos de la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia estamos monitoreados constantemente. Dentro del plan de gestión que presentamos para el vertedero a cielo abierto está incluido la vigilancia del predio, en un horario que va de 6 a 20 horas, todo personal comunal con el pago a cargo del gobierno de Alcorta, pero no hay vigilancia nocturna porque no hay luz, y se dificulta dejar una persona allí. Y en ese marco, se han registrado algunos actos de vandalismo durante la noche, aunque habían sido menores", relató.

Un par de días después, desde el gobierno comunal, y con la firma de la propia María Eugenia de la Fuente, se emitió un duro y conciso Comunicado ante los hechos producidos en el vertedero.
"Quiero poner en conocimiento a toda la población de la situación actual, como de manifestar mi repudio a lo que considero un acto intencional merecedor de una severa sanción", comienza diciendo el documento; que rubricaba la idea que "éste, como otros hechos que vienen ocurriendo como incendio de la tranquera de ingreso, colocación de candados y cadenas en la misma afectando el normal y óptimo funcionamiento del servicio de recolección de residuos y éste inconsciente acto, no pueden calificarse de otra forma que no sea la de atentado contra esta administración y la comunidad toda". El documento puntualizaba también que la Comuna de Alcorta "con muchos proyectos medioambientales en marcha y otros a concretarse, trabaja en conjunto con el Ministerio de Medio Ambiente para sanear nuestro basural y no se ordena la quema de residuos y por tanto no se permite la misma, existiendo una ley provincial que prohíbe expresamente la quema de residuos. Queda claro que no permitiré que tales hechos queden impunes"; al tiempo que consignaba: "estamos trabajando para mejorar la calidad de vida de todos los alcortenses".

CAMBIOS NECESARIOS
"En el año 2012 nosotros comenzamos una serie de reuniones con gobiernos comunales vecinos para armar una planta de tratamientos de residuos acá", sostiene Fabiana Nerli, tres meses después de ese último incidente. Y completa: "la idea es arrancar con una planta de separación manual mecánica, y después ver la posibilidad de un relleno sanitario como marca la Ley. El gobierno provincial presta hoy a consorcios unas máquinas enfardadoras, donde la basura primero se compacta, después se enfarda, y se puede dejar al aire libre hasta que se disponen en una cava y se tapan. Eso es una opción ante el relleno sanitario. Con esta gestión reeditamos esa idea, y estamos reuniéndonos para conformar un consorcio. La provincia no da dinero a Comunas particulares, sino que exige formar consorcios".

En un camino que tiene múltiples aristas, con una generación de basura diaria que roza las 20 toneladas, Alcorta trata de pensar las alternativas posibles a la hora de plantear un modelo de disposición de residuos que tenga en cuenta el cuidado del entorno. En ese marco, se presentó la Ordenanza N°2331/16, que prohíbe a partir del 15 de enero del año 2017 "el uso de las bolsas camisetas en los supermercados y distintos locales comerciales, para transportar alimentos de consumo humano o animal".

EL MARCO LEGAL
La ley que regula la disposición de residuos sólidos urbanos -conocida como Ley de Basura Cero- es la Número 13.055, sancionada en el año 2009. Su organismo de aplicación es la Secretaria de Medio Ambiente de la provincia. Esa norma establece como método de disposición final de residuos "la realización de rellenos sanitarios en base a pautas técnicas para garantizar la seguridad de este tipo de obra de ingeniería"; establece cronogramas de "reducción del envío a rellenos sanitarios de los residuos reciclables"; y pone plazos para la erradicación de basurales a cielo abierto.
La normativa provincial establece sanciones para aquellas localidades que no avancen en el correcto procesamiento de los residuos; incluye obligatoriamente pensar en procesos de recuperación y reciclado de materiales e impulsa la creación de empresas y cooperativas que generan trabajo y mano de obra a partir del reciclado.
En forma paralela, ese marco legal insta a las localidades santafesinas a "asociarse con el fin de trabajar conjuntamente en la búsqueda de soluciones a la problemática de los residuos sólidos urbanos". A la fecha se conformaron en toda la provincia 16 consorcios regionales que tienen como objetivo "generar políticas comunes en cuanto al tratamiento de los residuos"; iniciativas que -si bien se encuentran avanzados- no han finalizado los trabajos proyectados.

BASURA COSTOSA
Sin dudas, el inconveniente a superar es el relacionado con los costos de operación que demanda el funcionamiento de los llamados "rellenos sanitarios", acorde a las medidas medioambientales. Desde las Comunas de la región coinciden en señalar que el Ministerio de Medio Ambiente provincial aporta "recursos técnicos para apoyar y continuar impulsando la creación de consorcios", que no debe necesariamente responder a un modelo rígido. "Más allá de la voluntad de los intendentes, la dificultad principal pasa a ser la plata de operación para todos los meses. Por eso la ley no impone un formato, ni crea una forma jurídica única sobre cómo se debe avanzar en la conformación de los consorcios. La provincia ha permitido que se formen de acuerdo a sus identidades, a las rutas que los unen y a los convenios que pueden existir entre las ciudades", expresa en ese sentido el subsecretario de Gestión Ambiental de la provincia, Edgardo Seguro.

En relación a los fondos que requiere el procesamiento de la basura, desde el gobierno provincial ponen la pelota en territorio de los gobiernos locales, planteando acoplar los costos por esos nuevos servicios a la Tasa General de Inmueble de cada localidad: "nunca los municipios y comunas pusieron tasas que tengan que ver con el tratamiento de residuos, porque no lo hacían. Entonces, hoy es una tasa nueva, y hay que explicarle a la comunidad por qué la deberían pagar y cuál sería el nuevo servicio", señalan.
El camino es lento y demasiado oneroso para las pequeñas Comunas o Municipios: la basura generada por más de 1.600.000 santafesinos -hablamos de la mitad de los habitantes de la provincia- se vuelca en basurales a cielo abierto, por fuera de la legislación vigente.

PARAJES Y COLORES
Hacia 1971, ese genial escritor y poeta lunfardo llamado Julián Centeya (en rigor, Amleto Vergiati) escribió su novela El Vaciadero de Villa Soldati. Allí reflejó parte de un paisaje que es todos los paisajes: "duro como el lomo de sus calles de tierra que se vuelve barrio chirle cuando la lluvia viene en descolgaduras, que arrecia un viento agrio que de no tener color sería el de la basura que dio paso, creación, al vaciadero. Es un paraje solo", escribió Centeya.
Y dio forma, en su descarnado relato, a los aromas y los colores que surgen de esas soledades: "el vaciadero tiene el color que ha tomado de todas sus miserias: la miseria de no tener plata y la miseria de no tener alma. La ciudad descarga durante todo el día lo que le sobra de basura. Y la basura, que suma millones de toneladas, sigue revolcándose".
"Que el vaciadero se acaba no es noticia nueva -escribe Julián Centeya en 1971-. Se viene diciendo desde hace muchos años. De cuando eran otros tiempos. Después, la cosa quedó en lo que siempre quedan las cosas: en nada..."


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Jorge Cadús: Es periodista. Es redactor y editor del periódico El Prensa; y columnista de varias páginas web de noticias. Forma parte del grupo fundador del Proyecto de Comunicación Alapalabra, de Madres de Plaza 25 de Mayo de Rosario. Es autor de "Postales de un desierto verde" (Tropiya ediciones, 2004); "Un tiempo ayer ceniza. Historias de la dictadura en el sur de la provincia de Santa Fe" (EMR, 2006) junto a Facundo Toscanini; "Combatiendo al capital. 1973-1976. Rucci, sindicatos y Triple A en el sur santafesino" (EMR, 2009), en colaboración con Ariel Palacios; "La Transa. Crónicas del narcotráfico" (Grupo Editor Postales, 2015); "Los días que vivimos en peligro. La destrucción del trabajo en la región 2015/2018)" (La Chispa, 2018) y "Alcorta: La ciudad invisible" (Grupo Editor Postales, 2019). Obtuvo dos veces el Premio Ciudad de Rosario por estos trabajos. En TV fue director periodístico de "Audiencia Debida. Crónicas del sur"(2000/2002); "Estación Sur. En los rieles de la Patria" (2010/2011) y "Tercer Tiempo. El relato salvaje" (2013/2015); todos en la señal Cablevisión Alcorta / Sacks Paz Televisora. Por esos programas obtuvo los premios ATVC 2001 y ASTC 2003 como mejor programa periodístico; y el Premio Juana Manso 2011 por su abordaje de las problemáticas de género. Desde el año 2006 a la fecha ha dictado en numerosas escuelas de la zona charlas y talleres abiertos sobre el terrorismo de Estado en la región. En el 2011 fue distinguido con el Premio Regino Maders por su trayectoria periodística y su compromiso militante.